Breve reseña histórica
Nadie puede asegurar a ciencia cierta el origen de nuestro hornazo. Nos podemos imaginar que nació con cierto espíritu de revancha a las privaciones de La Cuaresma, sin miedo a equivocarnos.
Cuenta la historia, que en el Siglo XVI, el Rey Felipe II, publicó un decreto por el que las mujeres de vida licenciosa (prostitutas) del Barrio Chino de Salamanca, debían abandonar sus casas y suspender sus actividades, durante La Cuaresma, no pudiendo regresar hasta el segundo lunes después de la Pascua. Por ello se trasladaban al otro lado del río Tormes. Conviene aclarar aquí que estas prostitutas eran muy jóvenes, y venían a Salamanca para aprender el oficio con los estudiantes, siendo llevadas a la Corte cuando les llegaba el momento. Y yo me pregunto ¿El examen era teórico o práctico? ¿Diario, semanal, quincenal, mensual, trimestral, etc.? ¿Quién y cómo las examinaban? El Recto r … El tema daría para largo, pero estamos hablando del hornazo, y no de otras cosas.
Bueno pues cuenta la tradición que los estudiantes, en ese segundo lunes de Pascua, se trasladaban al otro lado del río. Engalanaban algunas barcas, y regresaban en ellas con la compañía de las “lumis”. Una vez salvadas las aguas, las obsequiaban con el Hornazo, bebían, bailaban, y… hasta que el cuerpo aguantaba.
Existen varias clases de hornazos. En la mayoría de los lugares es dulce, salvo en Salamanca. Un denominador común de casi todos es que llevan huevos duros (cocidos). Esto es debido a que los huevos eran considerados carne, a efectos de no poder comer en Cuaresma. Las gallinas seguían poniendo también durante la Cuaresma, y para conservarlos los cocían, poniéndolos posteriormente en los alimentos. Las zonas de Avila, Córdoba, Granada, Olvera (Cádiz), Salamanca, Santa Cruz de la Zarza (Toledo), Ubeda (Jaen)…son las más conocidas por sus diferentes hornazos.
El hornazo en Cerralbo
No tenemos constancia desde cuándo es el hornazo uno de los manjares de nuestro pueblo. Nos hace suponer que de muy antiguo, posiblemente antes del siglo XVI, aunque es muy posible que el contenido no fuese tan exquisito en épocas de extrema pobreza.
Nuestro hornazo nunca, que sepamos, ha contenido huevos duros. Esto nos sugiere algunas preguntas acerca del por qué no se incluyen en el mismo. ¿Es que teníamos alguna dispensa especial, (por los huevos), de la Iglesia?. Porque yo recuerdo que comíamos tortilla y pesca rebozada en la Cuaresma, y qué ricas condimentadas sólo con aceite de oliva. ¿Igual es que en Cerralbo teníamos pocos huevos (malpensados… es que había pocas gallinas, o las que había ponían pocos huevos)? ¿Este tema no te sugiere otras preguntas? Los gallinas, los huevos… A mi sí pero me callo, no sea que alguien pueda ofenderse. La clara del huevo era usada para darle brillo y color tostado a la parte superior del hornazo, pero nunca dentro del mismo.
A lo largo del siglo XX, y más concretamente en la segunda mitad, hemos tenido dos panaderos en el pueblo. El primero que recuerdo fue José Moro, más conocido como Pepe Ballestero, y su esposa Carmen. Era un gran panadero que nos hacía unos hornazos exquisitos. Después cogieron las riendas del negocio Paco y la Conchi. Poco a poco se fueron poniendo al día y nos hacían los mejores hornazos que yo recuerdo. Es una pena que nadie haya continuado en el pueblo con la panadería. En la actualidad los encargamos en la tienda, y se los hacen muy ricos en Vitigudino, y otros en los pueblos vecinos con mejor o peor fortuna. Como siempre hay opiniones para todo, pero como los que se encargaban llevando las tajadas de la matanza casera… ¡Qué delicia!
Dábamos por hecho que todo el mundo sabe cómo es un hornazo de Cerralbo, y de los pueblos próximos. Pero quizá convenga dar una receta de sus ingredientes, y tamaños. Su elaboración es muy sencilla, aunque requiere una buena mano artesana y unas mejores tajadas. Creemos que se identifica totalmente con las personas de la zona (de buena calidad y sencillas). Es un pan amasado con aceite de oliva en el cual se han introducido tajadas de jamón, salchichón y chorizo, principalmente. Se hornea en la panadería, nunca en casa, y el pan queda totalmente impregnado de los sabores de las tajadas, exquisito. Los tamaños responden a la forma en que se elaboraba el pan, el cuartal (1/4), el de medio pan (l/2), el de Kilo (1), el de kilo y medio (l,5). La forma es siempre redonda, no como en Salamanca capital que los suelen hacer también rectangulares. A pesar de que no tenemos panadería en el pueblo, aún se sigue haciendo de forma artesanal. Mucho nos tememos que en un futuro no muy lejano, su fabricación pase a formar parte de una producción industrial y le haga perder ese sabor casero que le caracteriza.
Cómo disfrutamos de él
Remontándonos a nuestra niñez, recordamos que íbamos a comer el hornazo, generalmente los niños solos, a los Fuentanales (también la Fuente de la Taberna), al Matizo, y el Rudillo (más tarde al Puente), dependiendo de la hoja que estuviera sembrada. El día del hornazo era el Lunes de Pascua, no como en la capital que era el Lunes de Aguas (el siguiente), o en otros pueblos que tienen otras fechas. ¡Cuánto disfrutábamos la chavalería, siempre que el tiempo lo permitiera! ¡Qué bonito estaba el campo por esas fechas! ¡Cómo jugábamos a escondernos entre las mieses de los sembrados! No faltaban las bromas. Tenemos gravada una en particular. Fue un día de Pascua en el Matizo. Una cuadrilla de chavalotes algo mayores, deciden meterse en la charca a coger ranas y a bañarse, . Se quitan sus ropas que dejan a la orilla. Unas chicas que se dan cuenta, y sin ser vistas por ellos se apropian de sus prendas y las esconden. Cuando se disponen a salir se aperciben de la situación, les chillan a las jóvenes para que les traigan las ropas, pero estas las muy pillas no acceden, y sin pensárselo en exceso, salen detrás de ellas en pelota picada, persiguiéndolas entre los sembrados. No podemos dar testimonio de qué ocurrió entre los centenos, porque éramos muy pequeños, y teníamos pocas picardías. Dejamos que el lector deje volar su imaginación y saque las conclusiones que le parezcan oportunas. Simplemente nos queda insistir en la veracidad de lo que contamos, y que recordamos los nombres de algunos de sus protagonistas que callamos por discreción. Hoy afortunadamente no le damos tanta importancia a estas y otras cosas, pero en aquella época era muy diferente.
Cuando íbamos creciendo nos uníamos a los jóvenes que lo celebraban conforme a su edad. Los quintos entraban en Pascua y salían en el Carnaval siguiente. Eran los mozos que se incorporarían a filas para hacer el Servicio Militar Obligatorio con 21 años. Ellos eran los encargados de hacer las fiestas durante el año, pero sobre todo en Pascua y en Carnavales. Como estamos en Pascua, diremos que traían música. Antes tamboril y gaita, posteriormente acordeón, y más recientemente algún grupo musical. Se iba en grupos cantando, al puente nuestro o al puente Resbala. En este último se nos unían los de Bermellar y Saldeana, y en el nuestro los de Picones y Encinasola. Allí se bailaba hasta bien entrada la tarde, con un buen intermedio para comer el hornazo y beber buen vino de la tierra. Recordamos una ocasión en que se pasó el día lloviendo, y que realizamos el baile en la casilla de camineros existente, hasta hace no tantos años junto a la carretera, en Picones y cerca del puente de Cerralbo. Donde hoy hay un merendero. Dicha casilla ya no estaba habitada, pero aún conservaba las dependencias en relativo buen estado. Tan a gusto que estuvimos.
Ya de casados, y con hijos, nos reuníamos con los primos para celebrarlo. Mientras nuestros hijos fueron pequeños, todos los años compartíamos hornazo y cordero. El Domingo de Pascua por la mañana dos o tres salíamos pronto al lugar elegido en el campo para preparar la lumbre y asar el cordero. Por lo general siempre al lado del río, en el Puente o en el Tacón. Al salir de la misa mayor se nos unía toda la tropa, tres generaciones. No estoy nada seguro de saber quienes disfrutaban más de esta jornada, si los niños (mucho), los padres (bastante) o los abuelos (creo que los que más). Tenía que estar un tiempo muy muy malo para que esta cita anual no la celebráramos a campo. ¡Cuántas situaciones inolvidables vienen a mi mente!
Conclusión
Como hemos ido viendo el hornazo es un muy buen alimento para nuestro cuerpo. Nos han dicho desde chicos “no sólo de pan vive el hombre”, (por eso le metemos las mejores “tajás”).
Fuera de bromas, estoy convencido que nuestro hornazo es además de ese exquisito alimento para el cuerpo, otro aún mejor para el espíritu. ¿A que no es lo mismo comer el hornazo uno solo, que compartirlo con otras personas?
“Que la danza sale de la panza”, y esa alegría contagiosa nos hace más felices. No nos hagamos comodones, celebremos reuniones, colaboremos desinteresadamente, y no perdamos tradiciones tan bonitas como esta.
Nadie puede asegurar a ciencia cierta el origen de nuestro hornazo. Nos podemos imaginar que nació con cierto espíritu de revancha a las privaciones de La Cuaresma, sin miedo a equivocarnos.
Cuenta la historia, que en el Siglo XVI, el Rey Felipe II, publicó un decreto por el que las mujeres de vida licenciosa (prostitutas) del Barrio Chino de Salamanca, debían abandonar sus casas y suspender sus actividades, durante La Cuaresma, no pudiendo regresar hasta el segundo lunes después de la Pascua. Por ello se trasladaban al otro lado del río Tormes. Conviene aclarar aquí que estas prostitutas eran muy jóvenes, y venían a Salamanca para aprender el oficio con los estudiantes, siendo llevadas a la Corte cuando les llegaba el momento. Y yo me pregunto ¿El examen era teórico o práctico? ¿Diario, semanal, quincenal, mensual, trimestral, etc.? ¿Quién y cómo las examinaban? El Recto r … El tema daría para largo, pero estamos hablando del hornazo, y no de otras cosas.
Bueno pues cuenta la tradición que los estudiantes, en ese segundo lunes de Pascua, se trasladaban al otro lado del río. Engalanaban algunas barcas, y regresaban en ellas con la compañía de las “lumis”. Una vez salvadas las aguas, las obsequiaban con el Hornazo, bebían, bailaban, y… hasta que el cuerpo aguantaba.
Existen varias clases de hornazos. En la mayoría de los lugares es dulce, salvo en Salamanca. Un denominador común de casi todos es que llevan huevos duros (cocidos). Esto es debido a que los huevos eran considerados carne, a efectos de no poder comer en Cuaresma. Las gallinas seguían poniendo también durante la Cuaresma, y para conservarlos los cocían, poniéndolos posteriormente en los alimentos. Las zonas de Avila, Córdoba, Granada, Olvera (Cádiz), Salamanca, Santa Cruz de la Zarza (Toledo), Ubeda (Jaen)…son las más conocidas por sus diferentes hornazos.
El hornazo en Cerralbo
No tenemos constancia desde cuándo es el hornazo uno de los manjares de nuestro pueblo. Nos hace suponer que de muy antiguo, posiblemente antes del siglo XVI, aunque es muy posible que el contenido no fuese tan exquisito en épocas de extrema pobreza.
Nuestro hornazo nunca, que sepamos, ha contenido huevos duros. Esto nos sugiere algunas preguntas acerca del por qué no se incluyen en el mismo. ¿Es que teníamos alguna dispensa especial, (por los huevos), de la Iglesia?. Porque yo recuerdo que comíamos tortilla y pesca rebozada en la Cuaresma, y qué ricas condimentadas sólo con aceite de oliva. ¿Igual es que en Cerralbo teníamos pocos huevos (malpensados… es que había pocas gallinas, o las que había ponían pocos huevos)? ¿Este tema no te sugiere otras preguntas? Los gallinas, los huevos… A mi sí pero me callo, no sea que alguien pueda ofenderse. La clara del huevo era usada para darle brillo y color tostado a la parte superior del hornazo, pero nunca dentro del mismo.
A lo largo del siglo XX, y más concretamente en la segunda mitad, hemos tenido dos panaderos en el pueblo. El primero que recuerdo fue José Moro, más conocido como Pepe Ballestero, y su esposa Carmen. Era un gran panadero que nos hacía unos hornazos exquisitos. Después cogieron las riendas del negocio Paco y la Conchi. Poco a poco se fueron poniendo al día y nos hacían los mejores hornazos que yo recuerdo. Es una pena que nadie haya continuado en el pueblo con la panadería. En la actualidad los encargamos en la tienda, y se los hacen muy ricos en Vitigudino, y otros en los pueblos vecinos con mejor o peor fortuna. Como siempre hay opiniones para todo, pero como los que se encargaban llevando las tajadas de la matanza casera… ¡Qué delicia!
Dábamos por hecho que todo el mundo sabe cómo es un hornazo de Cerralbo, y de los pueblos próximos. Pero quizá convenga dar una receta de sus ingredientes, y tamaños. Su elaboración es muy sencilla, aunque requiere una buena mano artesana y unas mejores tajadas. Creemos que se identifica totalmente con las personas de la zona (de buena calidad y sencillas). Es un pan amasado con aceite de oliva en el cual se han introducido tajadas de jamón, salchichón y chorizo, principalmente. Se hornea en la panadería, nunca en casa, y el pan queda totalmente impregnado de los sabores de las tajadas, exquisito. Los tamaños responden a la forma en que se elaboraba el pan, el cuartal (1/4), el de medio pan (l/2), el de Kilo (1), el de kilo y medio (l,5). La forma es siempre redonda, no como en Salamanca capital que los suelen hacer también rectangulares. A pesar de que no tenemos panadería en el pueblo, aún se sigue haciendo de forma artesanal. Mucho nos tememos que en un futuro no muy lejano, su fabricación pase a formar parte de una producción industrial y le haga perder ese sabor casero que le caracteriza.
Cómo disfrutamos de él
Remontándonos a nuestra niñez, recordamos que íbamos a comer el hornazo, generalmente los niños solos, a los Fuentanales (también la Fuente de la Taberna), al Matizo, y el Rudillo (más tarde al Puente), dependiendo de la hoja que estuviera sembrada. El día del hornazo era el Lunes de Pascua, no como en la capital que era el Lunes de Aguas (el siguiente), o en otros pueblos que tienen otras fechas. ¡Cuánto disfrutábamos la chavalería, siempre que el tiempo lo permitiera! ¡Qué bonito estaba el campo por esas fechas! ¡Cómo jugábamos a escondernos entre las mieses de los sembrados! No faltaban las bromas. Tenemos gravada una en particular. Fue un día de Pascua en el Matizo. Una cuadrilla de chavalotes algo mayores, deciden meterse en la charca a coger ranas y a bañarse, . Se quitan sus ropas que dejan a la orilla. Unas chicas que se dan cuenta, y sin ser vistas por ellos se apropian de sus prendas y las esconden. Cuando se disponen a salir se aperciben de la situación, les chillan a las jóvenes para que les traigan las ropas, pero estas las muy pillas no acceden, y sin pensárselo en exceso, salen detrás de ellas en pelota picada, persiguiéndolas entre los sembrados. No podemos dar testimonio de qué ocurrió entre los centenos, porque éramos muy pequeños, y teníamos pocas picardías. Dejamos que el lector deje volar su imaginación y saque las conclusiones que le parezcan oportunas. Simplemente nos queda insistir en la veracidad de lo que contamos, y que recordamos los nombres de algunos de sus protagonistas que callamos por discreción. Hoy afortunadamente no le damos tanta importancia a estas y otras cosas, pero en aquella época era muy diferente.
Cuando íbamos creciendo nos uníamos a los jóvenes que lo celebraban conforme a su edad. Los quintos entraban en Pascua y salían en el Carnaval siguiente. Eran los mozos que se incorporarían a filas para hacer el Servicio Militar Obligatorio con 21 años. Ellos eran los encargados de hacer las fiestas durante el año, pero sobre todo en Pascua y en Carnavales. Como estamos en Pascua, diremos que traían música. Antes tamboril y gaita, posteriormente acordeón, y más recientemente algún grupo musical. Se iba en grupos cantando, al puente nuestro o al puente Resbala. En este último se nos unían los de Bermellar y Saldeana, y en el nuestro los de Picones y Encinasola. Allí se bailaba hasta bien entrada la tarde, con un buen intermedio para comer el hornazo y beber buen vino de la tierra. Recordamos una ocasión en que se pasó el día lloviendo, y que realizamos el baile en la casilla de camineros existente, hasta hace no tantos años junto a la carretera, en Picones y cerca del puente de Cerralbo. Donde hoy hay un merendero. Dicha casilla ya no estaba habitada, pero aún conservaba las dependencias en relativo buen estado. Tan a gusto que estuvimos.
Ya de casados, y con hijos, nos reuníamos con los primos para celebrarlo. Mientras nuestros hijos fueron pequeños, todos los años compartíamos hornazo y cordero. El Domingo de Pascua por la mañana dos o tres salíamos pronto al lugar elegido en el campo para preparar la lumbre y asar el cordero. Por lo general siempre al lado del río, en el Puente o en el Tacón. Al salir de la misa mayor se nos unía toda la tropa, tres generaciones. No estoy nada seguro de saber quienes disfrutaban más de esta jornada, si los niños (mucho), los padres (bastante) o los abuelos (creo que los que más). Tenía que estar un tiempo muy muy malo para que esta cita anual no la celebráramos a campo. ¡Cuántas situaciones inolvidables vienen a mi mente!
Conclusión
Como hemos ido viendo el hornazo es un muy buen alimento para nuestro cuerpo. Nos han dicho desde chicos “no sólo de pan vive el hombre”, (por eso le metemos las mejores “tajás”).
Fuera de bromas, estoy convencido que nuestro hornazo es además de ese exquisito alimento para el cuerpo, otro aún mejor para el espíritu. ¿A que no es lo mismo comer el hornazo uno solo, que compartirlo con otras personas?
“Que la danza sale de la panza”, y esa alegría contagiosa nos hace más felices. No nos hagamos comodones, celebremos reuniones, colaboremos desinteresadamente, y no perdamos tradiciones tan bonitas como esta.

Acabo de entrar en tu blog y veo la lección magistral que haces sobre el hornazo.
ResponderEliminarVivido en algunos momentos contigo y con nuestras familias, recuerdo los bellos momentos que pasábamos, de manera especial junto al río: la ceremonia de la leña en la lumbre, el asado de los corderos, la ensalada para que pase todo, el hornazo y el flan de huevo de la tía Amelia.
Después a jugar con los hijos al balón, otros a jugar a las cartas con los abuelos y otros a explorar el terreno.
Magníficos recuerdos impresos para siempre en nuestras pupilas y en nuestro corazón.
Pues sí que me acuerdo del hornazo! (aquí hay algo parecido, salvando las distancias, la boroña preñada).
ResponderEliminarRecuerdo un frío que pelaba, junto al río. Y el hornazo, que sabía a gloria.
Espero que Esme se acuerde de mí.
Nosotros, vuestros hijos, hemos disfrutado tambien de esas reuniones que con tanto esmero preparabais; son un recuerdo muy alegre que espero pueda ser compartido con las nuevas generaciones que se incorporan a la familia. Ellos tienen el derecho y el deber de degustar ese hornazo, ese cordero y ese flan que el Domingo de Pascua sabe extraordinariamente mejor que cualquier otro día del año, porque se cuenta tambien con un ambiente especial, la familia
ResponderEliminarYa estoy aquí, queridos primos, y me han entrado unas ganas enormes de probar el hornazo de este año, en armonía familiar, en el puente, en casa o donde sea, pero que brille el sol, que tengamos buen humor, que recordemos lo bonita que es esa fiesta, con el campo esplendoroso, el calorcillo de la primavera y de ese sol que aletarga después de la comida.
ResponderEliminarEspero veros allí la semana que viene.
Ahhh, está mucho mejor el hornazo que los croissanes de París...
Lo primero felicitarte, Jesús. He disfrutado con veradero "apetito" tu entrada. Esas dos salmantinas nunca probaron el hornazo, te lo digo yo, que están muy preocupadas por guardar la línea y todo eso (es broma, son mis compañeras de tertulia y hasta nos unen lazos familiares; MªJesús es mi prima carnal -aunque debería decir "prima cuaresma" porque yo le tiro los tejos y ella nada- y Esmeralda, el doble de lo mismo: Nada de nada).
ResponderEliminarAhora en serio. De verdad que me gusta mucho tu forma de narrar. Esa profusión de datos y evocación, genera un hilo que te enreda y mantiene en la historia. El ritmo y el humor hacen el resto. Todo un descubrimiento, desde hoy tienes en mí un nuevo fan (no esperes que me tire del pelo o te arroje lencería, pero es así).
Si tienes tiempo y ganas pásate por este link, es también una historia de infancia, aunque con menos calorías.
http://juliocoltrane.blogspot.com/2007/04/villa-zapatilla-extracto-de-puentes-y.html
Un abrazo.
Julio