sábado, 23 de mayo de 2009

UTOPIA


En los tiempos actuales parece que lo único que importa es el resultado. Encontrar los más rápido posible, el éxito, la felicitad, el bienestar económico, el reconocimiento social, etc. etc. No importa tanto los medios, sino el fin en sí mismo. Cuando lo que realmente nos enriquece es la búsqueda, el camino, el tiempo y el proceso paso a paso. En ella ponemos idealismo, afán de superación, constancia, ansia (que no ansiedad)…Buscar es tomar una actitud ante la vida, es un proceso meditado antes de intentar ponerlo en práctica, es un estado de ánimo dispuesto a no arrojar la toalla. Buscar es no estar obsesionado por la inmediatez, reconocer que necesitamos la ayuda de otros, que si compartimos, nos ayudamos, nos beneficiamos mutuamente, y que esto enriquece siempre nuestras vidas.

Nuestro sordo genial Ludwig van Beethoven, compuso la Novena Sinfonía en re menor. El cuarto movimiento, basado en la Oda a la Alegría de Friedrich von Schiller, es nuestro querido “Himno a la alegría”. Posiblemente su letra fuese igualmente compuesta por él o por Miguel Ríos, me da igual. ¿Quién no se ha emocionado oyendo este fragmento de la sinfonía? Algunos quizá piensen que trasmite poco, que su ritmo es cadencioso, que su letra es utópica, que no tiene salsa…Pero estoy seguro que para otros es profundo, penetra por todos los poros, traspasa la epidermis, recorre todas las arterias, la médula, los nervios, y se incrusta en el alma. Su elección como “Himno oficial de la vieja Europa” nos parece muy afortunada.

Otra de nuestras utopías es sin duda el “Padre Nuestro”. Esta bella oración ha permanecido CASI sin variación durante siglos. Para los creyentes es la oración por antonomasia. No es nuestra intención dar una lección magistral de su historia y contenido. Pedimos disculpas a quienes piensen que la hemos estropeado o malinterpretado. Solo expresamos nuestro sentimiento.

PADRE NUESTO
de amor y libertad

QUE ESTAS EN EL CIELO
en la tierra y en la mar
y en el corazón del obrero
que con sudor gana su pan.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
generación tras generación
por fé y a veces por folclore
necesidad, o expiación.

VENGA A NOSOTROS TU REINO
a los humildes de corazón
y a los pobres sin remedio
por tanta, tanta sinrazón

HAGASE TU VOLUNTAD
EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO
que nos cuesta mucho aceptar
porque somos hombres de poca fe y mucho miedo.

DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DIA
por conseguirlo, luchemos
con respeto siempre a la vida
y a los bienes ajenos.

Y PERDONA NUESTRAS OFENSAS
ASI COMO NOSTROS
PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN
dura y difícil afirmación
que hacemos de forma rutinaria
y con muy poca convicción.

Y NO NOS DEJERES CAER EN TENTACION
de pensamiento, palabra, obra u omisión.

MAS LIBRANOS DEL MAL
en el cuerpo y en el alma
que transcurra nuestra vida en calma
y en paz y en gracia de Dios.

AMEN

4 comentarios:

  1. ...Que transcurra nuestra vida en calma, sí, Jesús, es lo más importante. Porque no va a saciarnos ese mundo de vanalidades, éxitos fáciles, prisa por obtener cosas materiales... Lo que va a darnos tranquilidad es la paz de espíritu que nos va a venir regalada por las personas que nos quieren, por aquellas a las que ayudemos en medida de nuestras posibilidades, por satisfacciones tras haber realizado algo bien: el trabajo, una buena obra, un buen poema, un paseo en compañía de un amigo...
    Que tengamos paz, Jesús, en estos años que nos quedan por vivir.
    (Menos mal que ya podemos hacerte comentarios. Publica otra vez el poema de mi tío).
    Besos a todos y feliz fin de semana en paz interior.

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  2. Qué bonito artículo.
    Es magnífica desde la fotografía.
    La reflexión sobre nuestra existencia, el Himno a la Alegría y el desglose del Padrenuestro.
    "Padre Nuestro: de amor y libertad".
    "Danos Nuestro pan de cada día: Por conseguirlo luchemos con respeto a la vida y a los bienes ajenos".
    Besos

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  3. Esa foto es de la Reina de los Angeles? La iglesia de Cerralbo?

    Voy a llamar a mi padre!

    Besos

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  4. Me gusta asomarme aquí y encontrarla: a nuestra querida Reina, a la bella reina de los Angeles, a la que más amamos, a la preferida, a la que sabe de nuestras miserias...Tantas confesiones, tantas lágrimas... Y ella siempre está allí, en ese rincón accesible y cercano, con su capa de ángeles sobre nuestras pobres cabezas.
    Un beso a todos

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